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- Dónde vamos?.- Preguntó Alondra.
Esa vez Gabriel había ido a buscarla en su auto.
- Es una sorpresa.- Le dijo.
Se fueron alejando cada vez más de la ciudad, hasta llegar a la carretera.
Alondra observaba nerviosa el camino mientras enterraba sus uñas con fuerza contra las palmas de su mano.
Cuando el auto se detuvo estaban frente a un galpón en el medio del campo. Gabriel bajó y abrió la puerta mientras la chica no dejaba de apretar sus dientes.
- ¿Qué esperas? Baja.
- Me.. Me quiero ir Gabo..
- ¿Cómo dices?
- Tengo que volver temprano a mi casa.
- No te entiendo… ayer dijiste que querías estar conmigo - Sí, pero me acorde - No seas tonta Alondra, anda, ven bájate del auto.- Le dijo tomándola de las manos para hacerla salir. Dentro todo parecía estar cuidadosamente preparado. En el centro, una cama de dos plazas lo reinaba todo. Y unas cortinas blancas caían con elegancia a su alrededor. - ¿Puedo sacarte fotos?. - Le dijo posando su brazo en sus hombros. - Claro.- Le respondió Alondra aliviada. - Ok, quédate ahí, yo ya vengo. La chica se sentó sobre la cama posando sus manos sobre las rodillas. Unos segundos más tarde Gabriel regresó con su cámara y un vaso de agua. 
- Ten, toma esto.- Le dijo mostrándole una pastilla blanca. - No, gracias.
- ¿Qué? ¿No confías en mí?
- Obvio que confío en ti. ¿Qué es eso? - Te ayudará a relajarte. Alondra vaciló un momento antes de tomarla y llevársela a la boca. Segundos más tarde, la chica ni siquiera era capaz de mover su propia lengua. La habitación se convirtió entonces en un remolino de colores que se movía cada vez más rápido, hasta llegar finalmente a transformarse en un oscuro y espeso humo negro.
Abrió los ojos despacio, a su lado estaba Gabriel recostado y la observaba como quien mira a un perro recién nacido. Le acarició la cabeza con sus manos y le dio un beso en la mejilla. - ¿Estás bien?- Le pregunto despacio.
- ¿Qué paso?
- Te quedaste dormida.

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Sesión iniciada el: jueves, 29 de marzo de 2007
| Participantes:
| Cherry Temptations (Alondravhg@hotmail.com)
| Thanathos (jpg@hotmail.com)
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--------------------------------.[21:34:28] Cherry Temptations: Olas!!
[21:34:37] Thanathos: Hola mi niña hermosa.
[21:34:45] Thanathos: ¿Cómo estas?
[21:35:26] Cherry Temptations: bien i tu??
[21:35:37] Thanathos: bien bien
[21:35:59] Thanathos: Recién termino de comer... ¿Y tú? ¿Qué me cuentas?
[21:36:12] Cherry Temptations: Con unos amigos vamos a formar una banda.
[21:36:15] Cherry Temptations: Soi feliiz feliiz ^^
[21:36:57] Thanathos: Hey! Que interesante.
[21:37:07] Thanathos: yo tengo un amigo que trabaja en una disquera.
[21:37:25] Cherry Temptations: en serio??
[21:37:46] Thanathos: Sí, si quieres hablo con él.
[21:38:13] Cherry Temptations: Harías eso?
[21:40:36] Thanathos: Por ti haría cualquier cosa.
[21:40:44] Cherry Temptations: Eres tan liindoH!!![21:41:59] Cherry Temptations: x eso me encantas! ^^
[21:42:54] Thanathos: jejeje.. Se hace lo que se puede.
[21:43:12] Thanathos: ¿Quieres que te pase a buscar mañana?
[21:43:30] Cherry Temptations: bueno =D
[21:43:49] Thanathos: ok.. Nos vemos entonces!!
[21:44:15] Cherry Temptations: Voi a tar esperándote!
[21:44:20] Thanathos está ahora Sin conexión
El Jueves por la mañana, durante la clase de química, los chicos le mostraron la letra a Alondra. Había resultado un tema lleno de temores y complejos. El miedo a aceptarse, a enfrentar al mundo sin un escudo y una armadura.
- Está buena.- Les dijo finalmente la chica.- Deberíamos tocarla.
- Quizás. Podríamos formar una banda.- Comentó Esteban con timidez.- ¡Sí!- Gritaron Alondra y José Ignacio al unísono.
- Pero… ¿Cómo le pondríamos? - Preguntó Alondra confundida.- ¡Silencio ahí atrás!- Gritó de pronto la profesora. Los chicos se callaron y se decidieron a poner atención. - La catálisis.- Dijo entonces la profesora.- Es una reacción química entre dos sustancias, ocasionada por una tercera, que no se ve alterada. Esta tercera sustancia recibe el nombre de "catalizador"
" Me pregunto qué será el catalizador entre nosotros" Pensó Esteban mirando al Gato.
- ¿Y qué pasa si nos ponemos Catálisis? .- Preguntó Alondra.
Los dos chicos la observaron pensativos y sonrieron.
El gato sabía, no había canción perfecta para él. Cada vez que intentaba inventar una algo salía mal. Todo tenía un error, o era demasiado desafinada, o no tenía el sabor necesario para lograr llenarlo por completo.- ¿Qué haces?- Le preguntó Esteban al verlo concentrado escribiendo en su cuaderno de historia.- Escribo…. Algo… mm.. una canción- ¿Una canción? ¡Qué wena! ¿Y tocai algún instrumento?- Mmm… algo de guitarra, pero no tanto. Prefiero cantar.- ¡Que bien! Yo también toco guitarra- ¿En serio?- ¡Sí! Es lo mejor.- Sí, igual, a mí me gusta mucho componer canciones, es difícil, pero hago lo que puedo.- Sirve de desahogo ¿cierto?- Sí, es algo así como vomitar. - Le dijo sonriendo.- ¿Quieres ayudarme?- ¡Bueno!Y juntos comenzaron a crear una canción llena de sentimientos entrelazados. Eran capaces de continuar cada letra, cada palabra que el otro había pensado. Era sencillo, debían sentirse, conocerse, mirarse a los ojos y lograr escudriñar tras sus pupilas.
Alondra cerró los ojos y comenzó a tocar su batería. Cada vez con más fuerza. Todas las tensiones desaparecían incrustadas en los tambores. Ya no había necesidad llorar. El instrumento se lo entregaba todo. La capacidad de contar su propia historia golpe tras golpe, sonido tras sonido. Las paredes difuminadas ya no existían, las ventanas se habían roto, el espejo ya no reflejaba nada, solo estaba ella, ella y su batería. Ella y el retumbar de su corazón. La habitación se llenó de un remolino de colores. La chica pintaba un cuadro, un cuadro de sonidos, de distintas voces que gritaban, que cantaban, que se adherían a lo más profundo de su piel.
Te toco, te toco y resuenas como si las estrellas hubiesen bajado donde yo estoy. La vida se detiene ante tu voz, ante tus sonidos de virgen llorando por mí. ¿Qué tienes? Serán acaso tus dientes, ese blanco y negro que baja y se hunde en un baile infinito. O serán esos tonos, esos tonos y semitonos, ese subir y bajar entre tristeza y alegría. ¿Qué es? ¿Por qué todo cambia cuando comienzas a cantar? Cierro los ojos y sólo te escucho. Con tu canto todo se desvanece, las lágrimas, el silencio que amenaza con romper mis paredes, la lluvia que congela mi ventana. No, no calles, no quiero que calles, déjame tocarte por siempre.
- ¡Nadia, cállate, estoy tratando de ver la novela!.- Gritó su madre desde la pieza contigua. La chica apagó el teclado y se sentó en el suelo. Comenzó a sacar las pelusas de su alfombra como quien arranca pedazos de su propia vida. Había aprendido a tocar el piano a los ocho años, cuando su madre quería que su hija, imperfecta como era, tuviera una actividad que la alejara del televisor. Intentó con todo, natación, gimnasia, pintura, pero lo único que logró enamorarla de verdad fue el piano. Año tras año la chica perfeccionaba cada vez un poco más, el instrumento se había convertido en su único amigo. Aquel que recibía sus lágrimas y sus sonrisas.
Esteban y el Gato se sentaron en una banca para poder observar a Alondra sin que Gabriel se diera cuenta. Esteban no sabía qué decir. No creyó que alguien lo haría sentirse tan nervioso como el Gato lo hacía. Quería acercarse cada vez más a él. Tomarle la mano. Se imaginó corriendo junto a él, empujándolo mientras él se columpiaba. "Eres tan idiota" Se dijo así mismo antes de volver a la realidad y observar a unas colegialas que fumaban sentadas en el pasto.- ¿Y te acostumbras acá?.- Le preguntó el Gato de pronto. Esteban sonrió, el chico le había hecho la misma pregunta el día anterior.- Sí. Yo creo..- Que bueno. Y que bueno que hallai llegado justo a nuestro colegio.Esteban lo observó confundido, el chico lo contemplaba con la tez casi tan roja como el cielo de ese día.- Sí, fue bueno.- Le dijo alegremente.A las nueve Esteban regresó a su casa. Alondra se había acercado a ellos feliz, Gabriel resultó ser tan educado en persona como lo era tras la pantalla. "Dijo que volvería el próximo viernes" les comentó.Se sentó sobre su cama y tomó su guitarra. Ya era hora de empezar una nueva canción. Se dijo a si mismo. Una nueva canción que no tuviera lágrimas incrustadas.