martes, 20 de noviembre de 2007

Esteban observó la luna tras su ventana. Grande, blanca y lejana. Quiso alcanzarla, tocarla, volar con ella y lograr desaparecer. En la pieza contigua podía oír a sus padres gritar descontrolados. Golpeándose, insultándose, intentando matar cada uno de sus respiros y alientos.

El chico tomó su guitarra y comenzó a tocar. Fuerte, cada vez más fuerte. Creyó que las cuerdas terminarían partiéndose, que sus dedos comenzarían a sangrar, que el sonido llegaría a la casa de los vecinos. Creyó cualquier cosa porque en el fondo quería que eso sucediera. Quería tocar tan fuerte hasta sentir que moría. En su habitación no había más ruido que las melodías que salían de su guitarra. Esa música que revoloteaba por todas partes, que se adhería al cubrecama, a los libros, al suelo. Era una canción sin sentido ni acordes, una canción destinada a borrar todo atisbo de tristeza.

Cerró los ojos y recordó aquellos días doce años atrás, cuando su mayor deber era aprender a leer y escribir, cuando lo más traumático que había vivido había sido entrar al colegio por primera vez. Seis años, tan solo tenía seis años, y ahora, cuánto daría por volver a tenerlos otra vez. Por volver a jugar, a reír, a ser feliz, realmente feliz.

Quería ser querido otra vez, quería llorar otra vez, quería volver a mirar a su padre y en sus ojos encontrar a ese héroe que siempre había creído ver.
Intentó recordar aquella época pero cada vez se iba haciendo más nebulosa.

De repente le llegaban unas imágenes difusas más parecidas al extracto de un sueño. Imágenes de una familia feliz, humilde tal vez, pero al menos feliz. Recordaba el cumpleaños de su abuelo paterno, cuando toda la familia estuvo reunida por primera y última vez. Sus primos se burlaron de él durante todo el día porque no había sido capaz de dominar una pelota.
Recordaba a Rex, un perro quiltro que siempre se llenaba de garrapatas y que ese mismo día había terminado reventado por un auto y con las tripas esparcidas por toda la calle. Esteban había intentado no soltar lágrima alguna porque sabía que los demás se burlarían de él por hacerlo, sin embargo no pudo contenerse cuando su padre se acercó y le recordó que los niños también lloran. - ¿Por qué tuviste que cambiar tanto papá?.- Se preguntó. Poco a poco llegó gritando y retumbando el recuerdo de aquel día, un recuerdo que gemía con violencia y que amenazaba con no dejar jamás su memoria.

Había sido lunes, el primer lunes de Julio, cuando él solo tenía nueve años. Ese invierno había caído más fuerte y frío que nunca. La lluvia repicaba con fiereza sobre los techos de las casas. El río crecía y se llevaba viviendas enteras, el hielo entraba en lo más profundo de los huesos y se quedaba habitándolos por días completos. La nieve blanca caía con su dulce gracia de manantial sobre los altos y escarpados cerros y dejaba con ella un aliento álgido e inquebrantable. Muchos la odiaban y esperaban con afán su partida, a Esteban sin embargo, le encantaba. Podía pasar horas postrado en medio de la calle dejando que las gotas chocasen con su cara y cayeran por su rostro como pequeñas lágrimas, mas ese día, las únicas lágrimas que cayeron por sus ojos eran las que caían desde el fondo de su alma. Esteban no tenía muy claro lo que había ocurrido esa tarde, su madre gritaba descontrolada, mientras su padre juntaba las ropas de todos y las guardaba en distintas maletas. - Nos vamos.- Le había dicho al chico, mientras intentaba limpiar la sangre de su camisa. Los años siguientes fueron un recorrido de ciudades y nuevos colegios y Esteban ni siquiera pudo entender por qué. Siete años más tarde las cosas pudieron esclarecerse pero ya todo había cambiado demasiado.

Durante muchos días, durante muchos años, Esteban intentó imaginar cómo habría sido su vida si las cosas hubiesen sido distintas. Si su padre nunca hubiese hecho lo que hizo, si su madre no hubiese conocido a Raimundo, si él hubiese sido más valiente. - No quiero sufrir más.- Pensó el chico.

2 comentarios:

wind dijo...

Wow!! Super expresivo!
De casualidad no sabes ¿cuantas veces te he dicho que tu historia me encanta? jaja, a esas súmale otra más: porque me encanta!
Es muy buena, de verdad.

Gisela (de HM, por si acaso:P)

schelly dijo...

hi
please remove my photo - ghost in my guitar - this is my photo and u used it without my written permission. If u fail to do so I have all the right to go to court!
Thank you for your cooperation
Regards
MN