Alondra se recostó en su cama y cerró los ojos, mas no se quedó dormida. La primera vez que habló con Gabriel había sido unos días antes de entrar a clases. Cuando Febrero ya estaba por terminar.Él le había comentado lo linda que salía en una de las imágenes de su fotolog. Le dijo que era fotógrafo, y que sabía reconocer a una belleza en ascenso. Alondra lo agregó a sus contactos de inmediato. Desde pequeña había tenido la secreta ambición de salir en las portadas de una revista de moda. Si él era fotógrafo, quizás tendría el poder de acercarla al medio.
Las conversaciones fueron haciéndose cada vez más cotidianas. Algunas noches la chica se quedaba hasta tarde conversando con aquel hombre que le prometía un futuro de rosas y diamantes. Era todo lo que ella necesitaba. Él le daba halagos y le ofrec
ía una vida de princesa. Alondra en cambio, solo debía retribuirle con su propia alma. A medida que los días pasaron la chica fue convirtiéndose en una adicta a las conversaciones con Gabo. Era él con quien podía descargar su furia contra lo que le molestase en algún momento. O disfrutar de sus propios logros comentándole lo feliz que era al tener alguien que la escuchase.
Gabo sin embargo, parecía no tener una historia que contar. Se contentaba con leer las palabras de la chica. Pero cuando ella quería saber de su vida, él simplemente cambiaba de tema. El trato era ese. Ella hablaba, él la escuchaba. No había mayor ciencia que esa. Algunas veces sólo se entretenían enviándose guiños y fotos. Gabo adoraba las fotos de Alondra. Sin embargo, la chica nunca había visto una suya.
2 comentarios:
Oh!
es lo que aveces me da miedo del internet.
Eso no me huele bien...
Para mi que el tal Gabriel no es quien piensa que es...
Y esto ya parece firma de fanfic xD
saludos
ídola! :)
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